


Longchamps, la Cuna de la Aviación Sudamericana: a 116 años de la hazaña que cambió la historia
Corría el año 1910 y la Argentina se preparaba para celebrar su Centenario en medio de una atmósfera de progreso y modernidad. Sin embargo, fue en el sur del conurbano bonaerense, específicamente en los campos de la entonces despoblada localidad de Longchamps, donde se escribió una de las páginas más gloriosas de la tecnología nacional: el nacimiento de la aviación sudamericana.
El 6 de febrero se cumple 116 años de aquel hito. Fue en esa fecha, pero de 1910, cuando el piloto francés Henri Brégi logró elevar su biplano Voisin sobre la pista del hipódromo, realizando el primer vuelo mecánico controlado y homologado de Sudamérica.
La crónica de un día histórico
Según las crónicas de la época, una multitud se había congregado en las inmediaciones del aeródromo improvisado. La expectativa era total: ver a un hombre volar era, por aquel entonces, un espectáculo reservado para la ciencia ficción.
Brégi un joven de apenas 22 años, encendió el motor de su Voisin de 50 caballos de fuerza. Tras carretear por el pasto, la máquina se despegó del suelo. No fue un vuelo largo ni alto para los estándares actuales —apenas unos metros de altura y un par de vueltas a la pista—, pero fue suficiente para certificar la hazaña ante el Aeroclub Argentino.
Ese día, Longchamps dejó de ser solo un paraje rural para convertirse oficialmente en la "Cuna de la Aviación Sudamericana".
Un legado que perdura en Almirante Brown
La importancia de este evento fue tal que definió la identidad de la localidad. Hoy, el orgullo por esa gesta se respira en cada rincón de la ciudad.
El monumento conmemorativo, ubicado en la plaza central, y el nombre de escuelas y calles (como la avenida Aviación), mantienen viva la memoria de aquellos pioneros. No solo Brégi fue protagonista; la zona también vio los primeros pasos de Jorge Newbery, quien obtendría allí su brevet de piloto (el número 1 de Argentina) poco tiempo después, consolidando a Longchamps como el centro neurálgico de la actividad aérea en sus inicios.
El fin de una era y el comienzo de la leyenda
Curiosamente, el aeródromo de Longchamps tuvo una vida corta. Tres años después, en 1913, las operaciones se trasladaron a El Palomar y Villa Lugano. Sin embargo, la primicia histórica ya estaba asegurada.
A más de un siglo de distancia, recordar el vuelo de Brégi no es solo un ejercicio de nostalgia, sino un reconocimiento al espíritu innovador que, desde el sur del Gran Buenos Aires, impulsó a la Argentina a la vanguardia tecnológica del continente.


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