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35 años del último levantamiento militar: 3 de diciembre de 1990 y el fin de los carapintadas

Hace 35 años, el 3 de diciembre de 1990, se produjo el último levantamiento militar en Argentina —la Operación Virgen de Luján liderada por el coronel Mohamed Alí Seineldín— que terminó con 14 muertos y cerca de 200 heridos y marcó el fin de las sublevaciones carapintadas.
Sociedad03/12/2025 REDACCIÓN
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El levantamiento de diciembre de 1990 fue el cuarto y último episodio de las sublevaciones conocidas como carapintadas, un fenómeno que había surgido en la segunda mitad de los años 80 como reacción de sectores del Ejército a los juicios por violaciones a los derechos humanos y a cambios en la estructura castrense. La rebelión se inició en la madrugada del 3 de diciembre y buscó tomar puntos estratégicos en Buenos Aires; el gobierno respondió con fuerzas leales y la insurrección fue derrotada en pocas horas, aunque con un saldo trágico de víctimas y heridos.

La operación fue planificada por mandos carapintadas y tuvo errores operativos, traiciones y enfrentamientos que derivaron en un episodio de violencia urbana con tanques y disparos en el centro de la ciudad; entre los hechos más recordados está el atropello de un colectivo por un tanque y el intenso intercambio de fuego que dejó muertos y numerosos heridos. Tras la derrota, varios oficiales fueron juzgados y condenados por motín y rebelión; años después algunos recibieron indultos que generaron controversia política y social.

A 35 años, ese levantamiento funciona como un punto de cierre simbólico de una etapa en la que la democracia argentina aún lidiaba con la herencia de la dictadura y con la presencia de sectores militares que no aceptaban plenamente la subordinación al poder civil. El episodio mostró la fragilidad institucional de los primeros años democráticos y la determinación del Estado civil para mantener el orden constitucional, aunque dejó heridas abiertas en la sociedad y en las Fuerzas Armadas.

Recordar el 3 de diciembre de 1990 es reconocer la importancia de la consolidación democrática y la necesidad de memoria y verdad para evitar la repetición de la violencia institucional. La lección central es que la subordinación de las fuerzas armadas al poder civil y el respeto por los derechos humanos son pilares que deben ser defendidos continuamente para sostener la democracia.

Los "carapintadas" fueron un grupo de militares argentinos nacionalistas que protagonizaron varios alzamientos entre 1987 y 1990 durante los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem. El nombre se originó porque sus líderes, como el teniente coronel Aldo Rico, ordenaron a sus seguidores pintarse la cara. Su principal reclamo era el fin de los juicios contra los militares por los crímenes cometidos durante la dictadura, buscando así una solución política y la impunidad para los responsables.  

Los alzamientos ocurrieron en un contexto de tensión entre el gobierno democrático y las Fuerzas Armadas, a raíz de los juicios por los crímenes de la dictadura. La gota que colmó el vaso fue la causa contra el mayor Ernesto Barreiro, quien se rehusó a declarar ante la justicia.  

Principales alzamientos: Semana Santa de 1987: Liderado por Aldo Rico, tuvo lugar en la Escuela de Infantería de Campo de Mayo. Fue el más resonante y causó una fuerte reacción de la sociedad civil, que se movilizó masivamente para defender la democracia.  

Monte Caseros (1988): El levantamiento se extendió a otras guarniciones del país.  

1990: Un último alzamiento en Campo de Mayo, con un mayor nivel de violencia y confrontación, que resultó con  fallecidos (5 civiles).  

Los levantamientos lograron el debilitamiento del gobierno de Alfonsín y la promulgación de leyes de punto final que limitaban el alcance de los juicios, aunque los militares finalmente se rindieron y el gobierno democrático se mantuvo. 

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