Del banco de horas al fondo de cese: los puntos centrales de la reforma laboral
Jornada laboral y vacaciones
• Banco de horas: las empresas podrán compensar jornadas más largas con otras más cortas, siempre dentro del límite de 45 horas semanales.
• Vacaciones fraccionadas: se podrán dividir en tramos de al menos 7 días, con obligación de otorgar una parte en verano.
• Flexibilidad horaria: se habilita la extensión de jornadas, garantizando 12 horas de descanso entre turnos.
Salarios y beneficios
• Salarios dinámicos y por mérito: aumentos vinculados al desempeño individual y la situación económica de la empresa.
• Propinas y beneficios sociales: no se consideran remuneración ni generan aportes (ejemplo: comedor o planes médicos).
• Tickets canasta: vales de comida sin carácter remunerativo, canjeables en supermercados.
Contratos e indemnizaciones
• Fondo de Cese Laboral: alternativa al sistema tradicional de indemnización, inspirado en la “mochila austríaca”.
• Período de prueba extendido: pasa de 3 meses a 6, 8 o hasta 12 meses según el tamaño de la empresa.
• Causales de despido: se detallan nuevas condiciones de extinción con y sin justa causa.
Sindicatos y negociación colectiva
• Fin de la ultractividad sindical: los convenios colectivos no se prorrogarán automáticamente.
• Convenios por empresa: tendrán prioridad sobre los convenios por actividad.
• Cuotas sindicales voluntarias: los aportes gremiales solo se descontarán con autorización expresa del trabajador.
• Restricciones a asambleas sindicales: limitación de delegados y prohibición en establecimientos sin autorización.
• Derecho a huelga regulado: en servicios esenciales deberá garantizarse un 75% de actividad.
Nuevas modalidades de trabajo
• Régimen especial para repartidores de plataformas (Rappi, PedidosYa, etc.).
• Derogación de la Ley de Teletrabajo: reemplazo por acuerdos flexibles entre empleador y trabajador.
• Figura de “colaboradores” independientes: monotributistas podrán sumar hasta 3 colaboradores sin relación de dependencia.
La reforma apunta a flexibilizar las relaciones laborales, reducir costos para las empresas, incentivar la formalización y limitar el poder sindical. Sus críticos advierten que puede precarizar derechos adquiridos, mientras que el Gobierno sostiene que busca dinamizar el mercado de trabajo y atraer inversiones.