
La omisión del mantenimiento puede generar graves consecuencias tanto para las empresas proveedoras como para los usuarios finales. Las empresas se enfrentan a sobrecostos debido al aumento de fallas, interrupciones del servicio, mayores costos de reparación, pérdida de clientes e insatisfacción general. Los usuarios, a su vez, experimentan velocidades de conexión lentas, interrupciones, llamadas caídas, mala calidad de señal, aumentos en las tarifas y mayor vulnerabilidad a ciberataques.

















