
Despedida de Joaquín Sabina “el último concierto de mi vida”,

Joaquín Sabina es un cantautor y poeta español cuya carrera de más de cinco décadas culminó con una despedida de los grandes escenarios en 2025 tras una gira multitudinaria.
Joaquín Ramón Martínez Sabina nació el 12 de febrero de 1949 en Úbeda (Jaén); desde joven mostró interés por la literatura y la música, estudiando Filología y participando en movimientos estudiantiles que marcaron su primera etapa creativa y su posterior estancia en Londres, donde escribió sus primeras canciones.
A finales de los años 70 se instaló en Madrid y se integró en la escena de La Mandrágora, compartiendo escenario con Javier Krahe y Alberto Pérez; su primer disco, Inventario (1978), abrió la puerta a una carrera que se consolidó con álbumes como Malas compañías y el directo La Mandrágora. Durante los 80 su popularidad creció gracias a discos y actuaciones que lo convirtieron en referente del folk‑rock urbano en España.
Sabina publicó diecisiete discos de estudio y varios directos, con títulos emblemáticos como Física y Química (1992) y 19 días y 500 noches (1999), este último considerado un punto de inflexión que amplió su audiencia y le dio himnos que perduran en el cancionero en español. Su estilo mezcla poesía urbana, ironía y narración de personajes, y ha colaborado con artistas como Joan Manuel Serrat y Fito Páez, además de componer para otros intérpretes.
A lo largo de su trayectoria ha recibido distinciones como la Medalla de Andalucía, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y el Premio Grammy Latino a la Excelencia Musical, y se le atribuyen ventas superiores a los diez millones de discos; su obra también se ha compilado en libros y cancioneros que subrayan su faceta literaria.
Su cierre tuvo lugar el 30 de noviembre en el Movistar Arena Madrid , donde Sabina repasó 23 canciones que abarcaron su trayectoria desde finales de los años 70 hasta sus trabajos más recientes, en un recital que superó las dos horas de duración y en el que el cantautor no ocultó las lágrimas antes de despedirse quitándose el sombrero ante la ovación del público. La gira acumuló 71 conciertos y más de 700.000 entradas vendidas, según el propio artista y la organización, que convirtieron este adiós en un acontecimiento multitudinario.
El repertorio incluyó clásicos como “El último vals”, con el que abrió la noche, y temas emblemáticos de discos como 19 días y 500 noches, además de recuperar canciones antiguas como “Calle Melancolía”, que Sabina recordó como una de las primeras que escribió y que emocionó a varias generaciones presentes en la sala. Durante la velada, miembros de su banda interpretaron cuatro temas y hubo momentos de relato íntimo en los que Sabina compartió anécdotas sobre la génesis de algunas canciones, subrayando el vínculo entre sus versos y la memoria colectiva del público.
Entre los asistentes se contaron figuras de la política y la cultura española, entre ellas Alberto Núñez Feijóo y Borja Sémper, así como artistas y cineastas que quisieron acompañar al cantautor en su despedida, lo que añadió un matiz institucional y de reconocimiento público a la noche. En el palco también estuvieron su esposa Jimena Coronado y sus hijas, que mantuvieron una presencia discreta mientras el público coreaba los estribillos más conocidos.
Aunque Sabina calificó el concierto como “el último de mi vida”, fuentes cercanas y el propio músico aclararon que la decisión se refiere a las giras y a los grandes escenarios: seguirá con la actividad creativa, componiendo y publicando música, pero sin emprender las exigencias físicas y logísticas de las giras extensas que marcaron su carrera. Tras el show, el artista publicó un mensaje de agradecimiento en sus redes, hablando de un “adiós enormemente agradecido” y de cómo sus canciones se han colado en la memoria sentimental de varias generaciones.
La noche quedó registrada como un cierre simbólico de una carrera que atravesó décadas y estilos, y que dejó en Madrid una imagen final: un Sabina emocionado, rodeado de ovaciones, que se quitó el sombrero y escuchó el aplauso prolongado de su público—un gesto que sintetiza el final de una etapa y el inicio de otra, más íntima y creativa, fuera de los grandes escenarios.
Sabina es un autor cuya mezcla de poesía, calle y confesión íntima lo convirtió en voz de varias generaciones; su historia atraviesa la transición cultural española, la internacionalización de la canción en castellano y un legado que seguirá vivo más allá de su retirada de los grandes escenarios.



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