La pobreza perforó el piso del 30% y se ubicó en 28,2% en el segundo semestre de 2025
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó este martes una noticia que el mercado y el arco político esperaban con expectativa: la pobreza en la Argentina retrocedió al 28,2% durante el segundo semestre de 2025. Este número representa una caída de 3,4 puntos porcentuales respecto a la primera mitad del mismo año, cuando el índice había marcado un preocupante 31,6%.
Los datos oficiales revelan una recomposición sostenida en los ingresos frente a la Canasta Básica Total (CBT). Al proyectar las cifras de los 31 aglomerados urbanos que releva el organismo hacia el total de la población nacional, la situación de vulnerabilidad afecta hoy a unas 13,5 millones de personas y al 21% de los hogares del país.
El informe del INDEC también trajo alivio en el estrato más vulnerable de la pirámide social. La tasa de indigencia —que mide a aquellas personas cuyos ingresos no alcanzan siquiera para cubrir la Canasta Básica Alimentaria— descendió al 6,3%, mostrando una mejora frente al 6,9% registrado en el semestre previo.
Con este 28,2%, el indicador perforó el piso del 30% y alcanzó su nivel más bajo desde la primera mitad de 2018, momento en el que el índice se había ubicado en 27,3% antes de comenzar una escalada ininterrumpida producto de sucesivas devaluaciones y crisis macroeconómicas.
El impacto en el Conurbano y el mapa nacional
El desglose geográfico muestra realidades dispares a lo largo del territorio. En el Gran Buenos Aires, epicentro demográfico y productivo que incluye a los populosos distritos del conurbano bonaerense, la pobreza se ubicó en un 28,3%, marcando una línea casi idéntica al promedio nacional y reflejando una leve distensión en la zona metropolitana.
Sin embargo, las asimetrías regionales persisten. La región del Noreste (NEA) volvió a registrar los números más alarmantes, con una tasa del 32,7%, seguida por el Noroeste (NOA) con un 28,4%. Como contrapartida, las zonas con menores índices de pobreza fueron la Patagonia, que marcó un 25,4%, y la región Pampeana, con un 26,2%.
El factor inflacionario
Desde el plano del análisis político y económico, la clave de esta reducción se encuentra en la dinámica de los precios. La marcada desaceleración inflacionaria observada entre julio y diciembre de 2025 permitió que las actualizaciones salariales y los ingresos del sector informal lograran, por primera vez en varios periodos, ganarle la carrera a la inflación.
Distintas voces del gobierno nacional salieron rápidamente a capitalizar el anuncio, señalando que el ordenamiento macroeconómico y la disciplina fiscal son los pilares que están permitiendo revertir el deterioro social acumulado durante los últimos años. De cara al primer semestre de 2026, el desafío del equipo económico será sostener la estabilidad de los precios para consolidar esta tendencia a la baja y evitar un nuevo rebote en los indicadores de vulnerabilidad.