14 años de la Tragedia de Once: la herida abierta y el reclamo inclaudicable por la memoria
BUENOS AIRES — Hay fechas que quedan grabadas a fuego en la memoria colectiva de un país. El 22 de febrero de 2012 es, sin duda, una de ellas. Hoy se cumplen 14 años de la Tragedia de Once, uno de los siniestros ferroviarios y actos de negligencia más graves de la historia argentina, que expuso de la forma más cruel el estado del sistema de transporte de pasajeros de aquel entonces.
Como cada año, el andén 1 de la estación cabecera del Ferrocarril Sarmiento vuelve a ser el epicentro del dolor, la memoria y la resiliencia. Allí, el grupo de Familiares y Amigos de las Víctimas se congrega para exigir que lo ocurrido no quede en el olvido.
A las 8:32, el minuto fatal
Todo ocurrió en plena hora pico matutina, un miércoles laborable. El tren con el número de identificación "Chapa 16" (formación 3772) de la concesionaria TBA ingresó a la plataforma de la estación Once a una velocidad mayor a la habitual y, al no poder frenar, impactó violentamente contra los paragolpes de contención.
El saldo de aquel siniestro evitable fue devastador:
52 víctimas fatales, entre las cuales se encontraba una mujer embarazada (motivo por el cual muchas veces el saldo se recuerda como.
789 personas heridas, muchas de ellas con secuelas físicas y psicológicas de por vida.
Cientos de familias destruidas y un país conmocionado frente a los televisores, observando un rescate contrarreloj que duró más de diez horas.
La transformación del dolor en justicia
La Tragedia de Once marcó un punto de inflexión social y judicial en la Argentina. El dolor inconmensurable de las familias no se quedó en la inercia, sino que se transformó rápidamente en organización.
Este reclamo incesante derivó en históricos procesos judiciales (conocidos como Once I y Once II) que lograron demostrar el entramado de corrupción, administración fraudulenta y falta de mantenimiento. Las investigaciones terminaron con condenas a ex funcionarios nacionales (incluyendo ex secretarios de Transporte), a los empresarios responsables de la concesión de la línea, y al maquinista de la formación.
El sonido de la memoria
Catorce años después, el homenaje central mantiene su doloroso ritual. A las 8:32 de la mañana, la hora exacta del impacto, una sirena resuena en la estación interrumpiendo el habitual bullicio de los miles de pasajeros que viajan a trabajar o estudiar. Se leen los 52 nombres en voz alta, seguidos por un grito de "¡Presente!" que retumba en los andenes.
El memorial ubicado en el hall de la estación, el "Mural de los Corazones", funciona como un recordatorio diario. A 14 años del día en que el tiempo se detuvo en Once, la premisa de la sociedad argentina sigue siendo una sola: mantener viva la memoria y exigir que la negligencia nunca más cueste vidas.