Histórico: tras 25 años de negociaciones, la Unión Europea aprueba el acuerdo de libre comercio con el Mercosur
BRUSELAS / BUENOS AIRES / BRASILIA — 9 de Enero de 2026. El "culebrón" diplomático más largo de la historia moderna entre dos bloques comerciales ha llegado a su fin. En una reunión de alto voltaje político celebrada esta mañana en el edificio Justus Lipsius de Bruselas, el Comité de Representantes Permanentes (Coreper) de la Unión Europea aprobó por mayoría cualificada el acuerdo comercial con el Mercosur.
La decisión pone fin a un cuarto de siglo de idas y vueltas, estancamientos técnicos y resistencias proteccionistas, consolidando una alianza estratégica que abarca a casi 800 millones de personas y representa cerca del 20% del PBI mundial.
El fracaso del bloqueo francés: La votación se produce en un contexto de máxima tensión interna en Europa. Francia, histórico opositor al pacto debido a la presión de su poderoso lobby agrícola, intentó hasta el último minuto construir una "minoría de bloqueo" junto a Irlanda, Austria y Polonia. Sin embargo, la aritmética no le alcanzó.
La presión conjunta de Alemania y España, las dos economías que más han abogado por la apertura del mercado sudamericano, fue determinante para inclinar la balanza.
"Europa no podía permitirse seguir mirando hacia adentro mientras el mapa del comercio global se reescribe en Asia. Esto no es solo un acuerdo comercial, es un imperativo de supervivencia geopolítica", declaró una fuente diplomática alemana a la agencia Reuters minutos después de la votación.
¿Qué cambia con el acuerdo?
El pacto elimina los aranceles sobre más del 90% de los bienes comercializados entre ambos bloques.
Para el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia): Se abre la puerta para la exportación de productos agroindustriales con mayor valor agregado, biocombustibles y materias primas críticas sin las barreras tarifarias históricas.
Para la Unión Europea: Gana acceso privilegiado a un mercado protegido para sus sectores automotriz, farmacéutico, químico y de servicios, además de garantizarse el suministro de minerales estratégicos (como el litio y el cobre) esenciales para su transición verde.
La lectura geopolítica: "Frenar a China"
Analistas internacionales coinciden en que la aceleración del acuerdo en este inicio de 2026 no es casual. La creciente influencia de China en Sudamérica —con inversiones masivas en infraestructura y energía— encendió las alarmas en la Comisión Europea. Ursula von der Leyen había advertido recientemente que "si Europa no ocupa el espacio comercial en América Latina, otros lo harán con reglas muy distintas".
Reacciones en América del Sur
En el Conosur, la noticia fue recibida con optimismo cauteloso en los mercados financieros, que reaccionaron con subas en los bonos soberanos de Argentina y Brasil.
En Brasilia: El gobierno celebró la decisión como una victoria del "pragmatismo diplomático", destacando que se lograron salvaguardas ambientales sin sacrificar el desarrollo agrícola.
En Buenos Aires: La Cancillería argentina emitió un comunicado calificando el día como "histórico para la libertad económica", subrayando la oportunidad para las PyMES locales de integrarse a cadenas de valor globales.
El camino que falta: La ratificación
Aunque la aprobación de los embajadores es el paso político más difícil, el proceso no termina hoy. El texto deberá ser ratificado ahora por el Parlamento Europeo, donde se espera una batalla legislativa feroz impulsada por los bloques de extrema derecha y los partidos verdes, que aún cuestionan los estándares ambientales del acuerdo.
Sin embargo, al haberse separado el pilar comercial del resto del acuerdo de asociación política, la UE podría comenzar la aplicación provisional de las rebajas arancelarias en los próximos meses, sin necesidad de esperar la ratificación de cada uno de los 27 parlamentos nacionales, esquivando así posibles vetos locales futuros.