Zamora arma bloque propio en el Senado y no se suma al kirchnerismo; Neder permanece en Fuerza Patria
Gerardo Zamora, gobernador de Santiago del Estero y senador electo, decidió revivir el sello del Frente Cívico por Santiago y conformar una bancada propia en la Cámara alta que integrará junto a su compañera de lista, Elia Moreno. La decisión se concretó tras la jura de los senadores y marca una ruptura con la práctica reciente de alineamiento automático con el bloque kirchnerista que conduce José Mayans.
La movida de Zamora se inscribe en una reconfiguración del mapa parlamentario que varios gobernadores y referentes provinciales vienen impulsando tras las últimas renovaciones legislativas. Aunque en el pasado el santiagueño mantuvo una relación de cooperación con el kirchnerismo —incluso ocupó la presidencia provisional del Senado en 2014—, esta vez optó por una estrategia de mayor autonomía que busca defender intereses provinciales desde un sello propio.
La creación del bloque del Frente Cívico por Santiago reduce la previsibilidad del voto santiagueño y complica la estrategia del peronismo mayoritario en el Senado. Fuentes periodísticas señalan que la salida de algunos senadores provinciales ya contribuyó a que el bloque peronista pasara de 34 a 28 bancas, y la desvinculación de los representantes santiagueños podría dejarlo aún más reducido, con implicancias en votaciones clave como el Presupuesto o reformas que requieran mayorías especiales.
José Emilio “Pichón” Neder, la tercera banca por Santiago del Estero, renovó su mandato y permanecerá en Fuerza Patria, manteniéndose alineado con el peronismo en la Cámara alta según las coberturas locales. Esa continuidad deja a la provincia con una representación dividida entre el nuevo bloque de Zamora y la bancada tradicional que sigue en la órbita kirchnerista.
Desde el entorno de Mayans y del propio Zamora se mantienen conversaciones para definir si el nuevo bloque actuará de forma totalmente independiente o si acordará apoyos puntuales en forma de interbloque en votaciones concretas; por ahora no hay definiciones cerradas y la negociación promete ser central en las próximas sesiones legislativas. En la provincia, la decisión también abre interrogantes sobre la posible reorganización del espacio en Diputados y sobre cómo se articularán las relaciones entre el Ejecutivo nacional y los gobernadores que buscan mayor flexibilidad.
En síntesis, la decisión de Zamora introduce un factor de incertidumbre en el Senado: autonomía provincial frente a disciplina de bloque, una tensión que se irá resolviendo en la práctica de las votaciones y en las negociaciones por proyectos clave.