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title: "Vino de la Costa: la alianza entre productores y la UNLP que cambió su destino"
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description: "Del 10 al 12 de julio, Berisso vuelve a celebrar una de sus tradiciones más emblemáticas con la 23° Fiesta del Vino de la Costa. Miles de personas recorrerán los stands de productores, degustarán vinos elaborados en las quintas de la ribera y participarán de una celebración que, hace apenas tres décadas, parecía imposible."
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date_published: "2026-07-10T17:39:00-03:00"
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# Vino de la Costa: la alianza entre productores y la UNLP que cambió su destino

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Porque hubo un tiempo en que el Vino de la Costa estuvo a punto de desaparecer. Lo que hoy es un símbolo de identidad para Berisso y un orgullo para la región sobrevivió gracias a la perseverancia de un grupo de productores y al trabajo sostenido que, desde hace más de 25 años, llevan adelante distintas facultades de la Universidad Nacional de La Plata.

Hay historias que se cuentan en botellas. Historias que hablan de familias, de trabajo, de inmigrantes que llegaron con poco equipaje y muchos saberes. Historias que parecen destinadas a desaparecer, hasta que alguien decide que todavía vale la pena luchar por ellas. Cómo productores de Berisso y la Universidad Nacional de La Plata recuperaron una tradición centenaria que estuvo a punto de desaparecer

La del Vino de la Costa es una de esas historias, durante buena parte del siglo XX fue un símbolo de Berisso. En las quintas de la ribera del Río de la Plata, cientos de familias descendientes de inmigrantes italianos, portugueses y españoles cultivaban una variedad de uva conocida como **Isabella**, un híbrido natural que encontró en los suelos húmedos y en el clima de la costa bonaerense un lugar excepcional para desarrollarse. De esa uva nacía un vino de aroma intenso y sabor inconfundible que acompañó durante décadas la mesa de los trabajadores de los frigoríficos y se convirtió en parte de la identidad de la región.

Pero el paso del tiempo cambió ese paisaje. El cierre de los frigoríficos, las transformaciones económicas, el avance urbano y el abandono de las quintas hicieron que la actividad entrara en un lento declive. La producción, que en sus años de mayor esplendor había superado el millón de litros anuales, cayó de manera dramática. A fines de la década de 1990 apenas un puñado de familias seguía elaborando vino de manera artesanal. Muchos creían que aquella tradición tenía los días contados.

Fue entonces cuando comenzó a escribirse una historia diferente…

**Una universidad que primero decidió escuchar**

En 1999, cuatro años antes de la creación de la Cooperativa del Vino de la Costa, la **[Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales](https://www.agro.unlp.edu.ar/)**de la Universidad Nacional de La Plata inició un trabajo de extensión junto a los productores de Berisso. No llegó con soluciones prefabricadas ni con la intención de reemplazar los conocimientos de quienes llevaban generaciones cultivando la tierra. Llegó para escuchar.

El equipo de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales comenzó recorriendo las quintas, conversando con las familias, reconstruyendo la historia de una producción que estaba desapareciendo y tratando de comprender por qué ese vino era mucho más que un producto regional.

Aquellos primeros encuentros no estuvieron exentos de desconfianza. Los productores, acostumbrados a aprender el oficio de padres y abuelos, miraban con cautela a los investigadores universitarios. Con el tiempo, esa distancia inicial se transformó en un vínculo de confianza construido sobre el respeto mutuo. Los productores aportaban un conocimiento profundo del territorio y de las prácticas tradicionales; la Universidad sumaba herramientas científicas para enfrentar problemas concretos y pensar estrategias que permitieran sostener la actividad.

Ese diálogo dio origen a una idea que marcaría todo el proyecto: el Vino de la Costa no debía recuperarse únicamente porque generaba ingresos, sino porque representaba un patrimonio cultural construido durante más de cien años.

Ese diálogo dio origen a una nueva forma de pensar el futuro del Vino de la Costa. El equipo de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales impulsó su reconocimiento como **Alimento Marcador de Identidad**, una categoría utilizada para distinguir productos profundamente ligados a un territorio, una comunidad y una historia. Esa incorporación permitió reconocer que el valor del vino trascendía lo productivo: era también una expresión del patrimonio cultural de Berisso y de los saberes construidos por generaciones de familias viñateras.

En otras palabras, el Vino de la Costa no podía producirse en cualquier lugar. Era el resultado de un paisaje, de la ribera del Río de la Plata, de la uva Isabella y del saber acumulado por generaciones de familias viñateras.

Ese cambio de mirada fue decisivo, a partir de ese momento, la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales comenzó un trabajo sostenido para fortalecer toda la cadena productiva.

Los investigadores acompañaron la recuperación de los viñedos, promovieron prácticas de manejo adaptadas a las condiciones ambientales de la costa, asesoraron sobre la elaboración del vino y trabajaron junto a los productores para mejorar distintos aspectos del proceso sin perder las características tradicionales que hacían único al producto.

La Universidad también colaboró en cuestiones fundamentales para agregar valor a la producción. Participó en el diseño del sistema de envasado, impulsó la creación de un etiquetado propio y trabajó en la construcción de una identidad visual que permitiera reconocer al Vino de la Costa como un producto con historia, origen y características singulares.

Paralelamente, los investigadores comprendieron que la recuperación del vino dependía también de fortalecer a quienes lo producían. Así comenzaron a impulsar espacios de encuentro entre las familias, promoviendo una organización colectiva que les permitiera enfrentar desafíos comunes.

Ese proceso desembocó en 2003 con la creación de la **Cooperativa de la Costa de Berisso**, integrada por los propios productores. La cooperativa significó mucho más que una nueva forma de organización. Permitió compartir recursos, mejorar la comercialización, consolidar la producción y proyectar un futuro para una actividad que hasta pocos años antes parecía condenada a desaparecer. Los resultados comenzaron a hacerse visibles con el paso de los años. Si a fines de la década de 1990 la producción apenas alcanzaba unos pocos miles de litros, hoy la Cooperativa del Vino de la Costa elabora aproximadamente 25.000 litros anuales, una cifra que refleja la recuperación de una actividad que estuvo al borde de desaparecer y que volvió a convertirse en un emblema de la identidad de Berisso.

La creación de la Fiesta del Vino de la Costa terminó de consolidar ese proceso de recuperación, acercando nuevamente el producto a la comunidad y convirtiéndolo en un símbolo de la identidad local.

Con la cooperativa ya consolidada, apareció una nueva pregunta: ¿qué hacía diferente al Vino de la Costa?

La respuesta comenzó a buscarse en 2006, cuando investigadores de la **[Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP](https://www.exactas.unlp.edu.ar/)**, a través del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI), se incorporaron al proyecto.

Hasta ese momento muchas de las características del vino eran conocidas por experiencia, pero no habían sido estudiadas científicamente.

Los investigadores comenzaron analizando la fermentación, identificando las levaduras presentes de manera natural en las uvas Isabella y estudiando los microorganismos responsables de los aromas y sabores característicos del producto.

Ese trabajo permitió descubrir que buena parte de la identidad del Vino de la Costa estaba asociada precisamente a esas levaduras autóctonas que habitaban el ambiente ribereño.

A partir de esas investigaciones se desarrolló un banco de cepas nativas, se implementaron protocolos de control de calidad y se incorporaron herramientas para monitorear el proceso de elaboración.

El objetivo nunca fue transformar el vino en otro distinto. Por el contrario, la ciencia buscó comprender aquello que lo hacía único para conservarlo.

Los estudios microbiológicos permitieron mejorar la estabilidad del producto, reducir pérdidas durante la elaboración y ofrecer mayores garantías de calidad, sin alterar las características sensoriales que distinguen al Vino de la Costa de cualquier otro vino argentino.

Fue un ejemplo concreto de cómo la investigación científica puede fortalecer una

En 2017 el proyecto incorporó una nueva mirada con la participación de la **[Facultad de Trabajo Social](https://unlp.edu.ar/gestion/comunicacion/expo/facultad-de-trabajo-social-19135-24135/)**.

Después de casi dos décadas de trabajo técnico y científico, el desafío ya no era solamente producir un mejor vino. También era fortalecer la organización comunitaria que sostenía toda la experiencia.

Los equipos de Trabajo Social comenzaron a acompañar los procesos organizativos de la cooperativa, promoviendo la participación de las familias productoras, fortaleciendo las redes territoriales y articulando acciones con organizaciones locales e instituciones públicas.

Su aporte ayudó a consolidar al Vino de la Costa como una experiencia de economía social y desarrollo territorial, donde el valor del producto no puede separarse de las personas que lo elaboran ni de la comunidad que lo mantiene vivo.

La mirada interdisciplinaria terminó de darle al proyecto una dimensión mucho más amplia. El vino dejó de entenderse únicamente como una producción agrícola para convertirse en un patrimonio cultural construido colectivamente.

**Una alianza que lleva más de 25 años**

Hoy resulta difícil imaginar que el Vino de la Costa estuvo al borde de desaparecer, sin embargo, su recuperación no fue producto del azar.Fue el resultado de más de veinticinco años de trabajo compartido entre productores, investigadores, extensionistas y estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata.

La Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales ayudó a recuperar los viñedos, fortaleció la producción y desarrolló el concepto de Alimento Marcador de Identidad, resignificando el valor cultural del vino. La Facultad de Ciencias Exactas aportó investigación microbiológica, control de calidad y conocimiento científico para preservar las características únicas del producto. La Facultad de Trabajo Social fortaleció la organización colectiva y consolidó el proyecto como una experiencia de desarrollo comunitario.

La recuperación del Vino de la Costa fue posible porque el conocimiento académico y el saber de los productores, construido durante generaciones dejaron de verse como mundos separados y comenzaron a dialogar.

Hoy, cuando una botella de Vino de la Costa llega a una mesa, lleva mucho más que un vino elaborado con uvas Isabella. Lleva la memoria de los inmigrantes que poblaron la ribera, el esfuerzo de las familias que se negaron a abandonar sus quintas y el compromiso de una universidad pública que entendió que la mejor manera de preservar un patrimonio no era guardarlo en un museo, sino ayudar a que siguiera vivo. Porque algunas tradiciones no sobreviven únicamente por el paso del tiempo. Sobreviven porque hay comunidades que deciden defenderlas y porque existe una ciencia capaz de caminar junto a ellas.

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